jueves, 14 de septiembre de 2017

LA ESPUMA DE LAS PÁGINAS || La FIL reconoce a Juan Casamayor el mérito editorial de Páginas de Espuma | Cultura | EL PAÍS

La FIL reconoce a Juan Casamayor el mérito editorial de Páginas de Espuma | Cultura | EL PAÍS

La FIL reconoce a Juan Casamayor el mérito editorial de Páginas de Espuma

El editor madrileño fundó este sello especializado en cuentos en 1999

El editor madrileño Juan Casamayor, fundador de Páginas de Espuma.

El editor madrileño Juan Casamayor, fundador de Páginas de Espuma. 





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El editor madrileño Juan Casamayor, fundador y director del sello independiente Páginas de Espuma, ha sido distinguido este miércoles con el Homenaje al Mérito Editorial 2017 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). El festival mexicano reconoce “su militancia, empeño y especialización en torno al cuento”, género primordial de su editorial “que ha promovido con tenacidad y paciencia”. El sello ha construido un catálogo donde conviven cuentistas contemporáneos de la talla de Guillermo Arriaga, Andrés Neuman o Samanta Schweblin, junto a clásicos de la literatura universal.
Con una veintena de novedades al año y presencia tanto en España como en América Latina, la editorial “ha logrado vincular escritores y lectores de las dos orillas del Atlántico”, considera el jurado. El reconocimiento le será entregado el 27 de noviembre en el marco de la FIL, uno de los encuentros más importantes de la literatura en español, que se celebra en la capital del Estado mexicano de Jalisco.
Casamayor fundó Páginas de Espuma en 1999 junto con Encarnación Molina, editora del sello. Por eso celebra el homenaje en equipo, junto con todos los libreros, editores, periodistas y lectores que han formado parte de la historia de la editorial. “Lo siento de una forma colectiva”, cuenta. Tanto Molina como él, dice, son “amantes del cuento”, el género literario al que han dedicado casi 20 años de trabajo.
“El cuento es un mundo que si te infecta, te atrapa”, confiesa Casamayor. A pesar de que admite ir “con un optimismo moderado por la vida”, afirma que “no hay quien le ponga un ‘pero’ al cuento literariamente”. “No es un género menor ni un trampolín para los escritores noveles”, apunta decididamente. Por el contrario, cree que el trabajo de las editoriales independientes como la suya, que han abierto espacios al cuento, ha provocado una evolución comercial de este género en los últimos años. “Incluso las grandes editoriales se han dado cuenta de que es rentable”, destaca.
Para Casamayor, el reconocimiento de la FIL comprende su labor tanto en España como en Latinoamérica. Desde los inicios de Páginas de Espuma, cuenta su fundador, llegaban a sus oficinas en Madrid textos de autores del otro lado del Atlántico. Así que su posterior expansión a todos los países de América Latina fue algo natural, de acuerdo con Casamayor, quien además considera que ese debería ser un objetivo común de las editoriales españolas. “Tenemos un compromiso con Latinoamérica”, reitera. “Hay que cruzar el puente, estar de ese lado”. En ese sentido, la distinción solo le incentiva a implicarse más en tender lazos transatlánticos, en “estar a la altura”.
Su mayor gratificación en estos años dedicados a la edición de cuentos ha sido el catálogo que han logrado construir en Páginas de Espuma. Obras que en su momento pertenecieron a autores poco o nada conocidos y que ellos decidieron publicar, hoy los considera una referencia. Destaca, entre otros, las antologías Pequeñas resistencias, editada por el escritor hispano-argentino Andrés Neuman, y Por favor, sea breve, a cargo de la narradora argentino-española Clara Obligado. Ambas compilan cuentos de autores españoles contemporáneos, por lo que Casamayor las considera “fundacionales” del género en la actualidad.
Este compromiso de publicar “al menos una primera obra al año”, el fundador de Páginas de Espuma lo considera más bien una obligación para todos los sellos. “El editor debe ser políticamente activo”, advierte. Al menos él, desde su trinchera, lucha por “reivindicar el cuento en España” y “apostar por los autores de aquí y de ahora”. Por ese motivo, sin restar importancia a las obras completas que han editado de grandes cuentistas como Chéjov o Maupassant, personalmente siente un gran orgullo de su producción contemporánea.


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