lunes, 26 de octubre de 2015

MI ALMA ESTÁ DESNUDA ► IN MEMORIAM ▲ Muere Carlos Bousoño, gran poeta y estudioso de la literatura | Cultura | EL PAÍS

Muere Carlos Bousoño, gran poeta y estudioso de la literatura | Cultura | EL PAÍS



Muere Carlos Bousoño, gran poeta y estudioso de la literatura

El académico asturiano, que tenía 92 años, fue premio Príncipe de Asturias de las Letras





El poeta Carlos Bousoño en una entrevista en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1998. / MANUEL ESCALERA


Carlos Bousoño, fallecido el sábado en Madrid a los 92 años, era un hombre que sonreía. Cuando en los últimos tiempos acudía acompañado de Ruth, su esposa, a la lectura de algún amigo en la Residencia de Estudiantes, sonreía incluso a aquellos a quienes, perdido en las tinieblas de la memoria, ya no reconocía. Era un escritor serio que sonreía. Las sucesivas ediciones de su poesía reunida -la última la publicó Tusquets en 1998- llevaron siempre el mismo título que su segundo libro: Primavera de la muerte. No en vano, la tensión entre lo que florece y lo que perece atraviesa la obra de un autor que, como su amigo Vicente Aleixandre (cuyo archivo heredó), dedicó tantos esfuerzos a escribir sus versos como a leer los de sus contemporáneos.
Nacido en 1923 en Boal, un concejo del occidente asturiano, Bousoño se estrenó en 1945 con Subida al amor, el primero de una decena de libros que le sitúan entre la primera generación de la posguerra (la de José Hierro y José María Valverde) y el grupo de los años cincuenta (el de sus amigos Francisco Brines y Claudio Rodríguez). “Hice de la angustia mi casa”, escribió sobre la etapa existencial de su poesía, que se movió desde el sentimiento religioso hacia la meditación metafísica al tiempo que sintetizaba las lecciones del realismo con el vuelo del irracionalismo.
En 1967, publicó un título clave, Oda a la ceniza (Premio de la Crítica). En él se leen versos como estos: “Más allá de esta rosa e impulsando su sueño, / paralelo, invertido / hay un mundo, y un hombre / que medita, como yo, a la ventana. / Y cual yo en esta noche, con estrellas al fondo, / mientras muevo mi mano, / alguien mueve su mano, con estrellas al fondo, / y escribe mis palabras / al revés, y las borra”. Su incursión en la metapoesía no hacía más que unir al Bousoño poeta con el Bousoño profesor, que en 1952 había publicado Teoría de la expresión poética, el ensayo que avivó el debate entre poesía como comunicación o como conocimiento. Fue premio Nacional, de la Crítica y príncipe de Asturias. No perdió la sonrisa. En uno de sus primeros libros él mismo se retrataba así: “Alegre soy: mi alma está desnuda. / ¡Vedla dorada por el sol!”. Puro Bousoño.

El poeta Carlos Bousoño en una entrevista en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1998. / MANUEL ESCALERA

Muere Carlos Bousoño, gran poeta y estudioso de la literatura

El académico asturiano, que tenía 92 años, recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1995, entre otras distinciones. Es recordado por sus conocimientos, sus versos y su sonrisa

La emoción de las mejores palabras

Sus reflexiones sobre la poesía constituyen uno de los corpus más coherente de la teoría de la literatura contemporánea

Cordialísimo Carlos

Hoy lloramos al amigo. Cordialísimo (he escrito la palabra más larga que se escribe con el corazón)
De izquierda a derecha, José Antonio Muñoz Rojas, Vicente Aleixandre, Leopoldo Panero, Dámaso Alonso, Carlos Bousoño y José Luis Cano, en 1943.

Poesía y magisterio literario

Se nos ha ido dejando aquí una obra poética y de magisterio teórico y crítico de primer orden

Ya se había ido

Este es el hombre que desmenuzó con brillantez inusitada todos los andamiajes de la expresión poética en su 'Teoría'

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