miércoles, 14 de octubre de 2015

APRENDE ▲ Coronal Hole Front and Center | NASA

Coronal Hole Front and Center | NASA





Coronal Hole Front and Center



The dark area across the top of the sun is a coronal hole

The dark area across the top of the sun in this image is a coronal hole, a region on the sun where the magnetic field is open to interplanetary space, sending coronal material speeding out in what is called a high-speed solar wind stream. The high-speed solar wind originating from this coronal hole, imaged here on Oct. 10, 2015, by NASA's Solar Dynamics Observatory, created a geomagnetic storm near Earth that resulted in several nights of auroras. This image was taken in wavelengths of 193 Angstroms, which is invisible to our eyes and is typically colorized in bronze.
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Image credit: NASA/SDO
Last Updated: Oct. 14, 2015
Editor: Ashley Morrow
The dark area across the top of the sun is a coronal hole

The dark area across the top of the sun is a coronal hole

The dark area across the top of the sun is a coronal hole

Northern lights from Norway on Oct. 8, 2015

On the night of Oct. 8, 2015, a photographer in Harstad, Norway captured this image of the dancing northern lights. Auroras are created when fast-moving, magnetic solar material strikes Earth’s magnetic bubble, the magnetosphere. This collision rattles the magnetosphere in an event called a geomagnetic storm, sending trapped charged particles zooming down magnetic field lines towards the atmosphere, where they collide brilliantly with molecules in the air, creating auroras.
Though many geomagnetic storms are associated with clouds of solar material that explode from the sun in an event called a coronal mass ejection, or CME, this storm was caused by an especially fast stream of solar wind.
“Geomagnetic storms caused by high-speed solar wind streams aren’t uncommon,” said Leila Mays, a space physicist at NASA’s Goddard Space Flight Center in Greenbelt, Maryland. “Near solar minimum—when solar activity like CMEs are less frequent—these fast streams are actually the most common cause of geomagnetic storms that create auroras.”
Image courtesy of Johnny Henriksen/Spaceweather.com
Text credit: Sarah FrazierNASA's Goddard Space Flight Center, Greenbelt, Md.
Last Updated: Oct. 13, 2015
Editor: Ashley Morrow
Northern lights from Norway on Oct. 8, 2015

SDO image of solar active region viewed in profile

An active region viewed in profile put on quite a show of erupting plasma and looping arches on Sept. 22-23, 2015. The loops, seen above the sun’s surface on the right, are light emissions from charged particles spinning along magnetic field lines that dance through the sun's atmosphere. The region, which appeared as a sunspot group in visible light, was observed here in two wavelengths of extreme ultraviolet light over a period of about 40 hours. Though invisible to our eyes, light emissions in the extreme ultraviolet wavelength of 171 Angstroms are typically colorized in gold, while emissions in 304 angstroms are colorized in red.
Credit: NASA/SDO
Last Updated: Sept. 29, 2015
Editor: Rob Garner
SDO image of sun showing three coronal "holes"
The sun was visually dominated by three substantial coronal holes that rotated across its face the week of Sept. 8-10, 2015. Coronal holes are areas where the sun's magnetic field lines extend out into space and don't return to the sun.  This creates what's called an open magnetic field, which is a source of solar particles streaming off the sun, known as the solar wind.
It is a little unusual – though not unheard of – to have three coronal holes at the same time. Coronal holes appear as dark areas in extreme ultraviolet light, because there is less material in the hole to give off light in these wavelengths. This image was taken in wavelengths of 211 angstroms, which is typically colorized in purple.
Credit: NASA/SDO
Last Updated: Sept. 16, 2015
Editor: Rob Garner
SDO image of sun showing three coronal "holes"

SINC - Servicio de información y noticias científicas

Peligro para el suministro eléctrico y las telecomunicaciones

Grandes tormentas solares ‘esquivan’ los sistemas de detección en la Tierra


Los índices que usan los científicos para valorar las perturbaciones geomágneticas del Sol sobre la Tierra no detectan algunos de estos eventos, que pueden poner en riesgo las redes eléctricas y de comunicaciones. Así lo reflejan las observaciones del Observatorio Magnético de Tihany (Hungría), donde se registró una tormenta solar similar a la más grande conocida sin que otros observatorios se dieran cuenta.

SINC | 14 octubre 2015 09:26
Las emisiones del Sol pueden provocar perturbaciones geomagnéticas en la Tierra. / NASA

En 1859 se detectó desde el Observatorio de Colaba (India) la mayor y más potente tormenta solar jamás registrada, también conocida como evento o llamarada de Carrington, en honor al astrónomo inglés Richard Carrington que la observó. Aquel suceso permitió disfrutar de auroras en latitudes tan bajas como Madrid, e incluso en el mar Caribe, pero también produjo cortes e incendios en las instalaciones de telégrafo de Europa y Norteamérica.
Desde entonces las tormentas geomagnéticas producidas por el Sol representan un peligro grave para una sociedad cada vez más dependiente de la tecnología y, de manera directa, para las redes eléctricas y de comunicaciones. Para evitarlo, los científicos han desarrollado diversos índices que ayudan a analizar y prever este fenómeno.
El observatorio húngaro de Tihany detectó en 2003 una tormenta solar similar a la mayor conocida
Uno de los índices más utilizados para medir las tormentas geomagnéticas es el Dst (por sus siglas en inglés: Disturbance storm time), que se obtiene cada hora con la media de los datos tomados en cuatro observatorios: Hermanus (Sudáfrica), Kakioka (Japón), Honolulu (Hawái, EE UU) y San Juan (Puerto Rico).
Una versión más precisa es el denominado SYM-H, que valora el componente horizontal del campo magnético terrestre, cuenta con la información de más observatorios y una cadencia de un minuto. Con estos dos índices, que priman la latitud (distancia angular al ecuador) de los registros magnéticos, se pueden seguir los efectos de las grandes tormentas solares, como la que ocurrió entre octubre y noviembre de 2003, denominada la Tormenta de Halloween.
Pero ni Dst ni SYM-H sirvieron para detectar una perturbación magnética que afectó a la Tierra justo en aquellas fechas, concretamente el 29 de octubre de 2003, con un perfil extraordinariamente similar a la llamarada de Carrington de 1859. Afectó a las instalaciones eléctricas de Suecia y Sudáfrica, donde se quemaron varios transformadores.
Este evento se registró en el observatorio de Tihany, en Hungría, y ahora un equipo de investigadores de la Universidad de Alcalá ha analizado aquel fallo de los índices oficiales y alerta sobre las posibles consecuencias.
¿La comunidad científica está equivocada?
“Una de las conclusiones es que los índices comúnmente utilizados por los científicos, como el Dst o el SYM-H, basados en un aspecto global de la Tierra y obtenidos mediante promedios, perdieron un suceso tan importante como este, y seguramente habrían perdido también el evento de Carrington”, explica Consuelo Cid, la autora principal.
Los índices que registran las grandes tormentas geomagnéticas pueden estar fallando
El estudio, que publica el Journal of Space Weather and Space Climate, sugiere que la comunidad científica puede estar equivocada al promediar los registros de distintos observatorios alrededor de la Tierra, ya que las perturbaciones magnéticas positivas y negativas se compensan unas con otras, y desaparece la perturbación magnética real en una región. Además, esta depende de forma importante de la hora local (de la longitud), aunque otros científicos supongan que sea de la latitud.
“Un suceso parecido al de Carrington podría ocurrir más a menudo de lo esperado; es más, podría haber ocurrido ya y haber pasado desapercibido”, apunta Cid, quien destaca la necesidad de desarrollar índices más locales que de verdad sirvan a las empresas que puedan verse afectadas por estos sucesos, como las compañías eléctricas.
De hecho, su equipo ha creado el Local Disturbance index for Spain (LDiñ), que determina la perturbación geomagnética para el territorio español en base al campo magnético registrado en el Observatorio de San Pablo (Toledo), perteneciente al Instituto Geográfico Nacional.
“Un índice parecido a LDiñ se podría aplicar en otros países del entorno, como Portugal, Francia o Italia; y en otras zonas del mundo desarrollar otros ajustados a cada región”, apunta la investigadora, quien insiste en la necesidad de colaborar con las empresas involucradas, como ha hecho su equipo de investigación con Red Eléctrica Española.
Referencia bibliográfica:
Consuelo Cid, Elena Saiz, Antonio Guerrero, Judith Palacios, Yolanda Cerrato. “A Carrington-like geomagnetic storm observed in the 21st century”. Journal of Space Weather and Space Climate 5 - A16, 2015.
-.-.-.-.-.-
el dispensador dice:
sí,
hubo un día,
cerca de algún mediodía,
sin señales,
ni evidencias por el hombre conocidas,
se escuchó un tronar sin origen... todavía...
sonaba del espacio lejano... en ése día...
algunos vivían,
otros dormían,
pero algo quebró el tránsito de la órbita...
y su gracia divina...
y lo inesperado aconteció,
a pesar de las ciencias de conveniencias adquiridas...
nadie vió,
nadie supo,
nadie entendió,
aquello que no se quería,
porque la soberbia... también estupidiza...
y evita comprender... aquello que la matemática sidérea no "evita"...
lo que jamás sucederá según el cinismo de la materia,
justo sucede... cuando el desprecio impera... en su día...
y la luz se separa,
del tiempo y del abismo que late... en la dimensión contigua...
y entonces,
la Tierra es consumida,
para sostener en alto a la creación,
mientras el Verbo se pronuncia... todavía...
despojando al hombre de sus ciclos necesarios,
y de los pendientes de aquellos que nacían...
no ofendas a tu Dios,
porque los equilibrios se sustentan,
justo cuando resucitan,
y cuando ello sucede,
la realidad atropella a las envidias,
tanto como a las hipocresías,
y de repente... ya no hay noches ni tampoco días...
para seguir insistiendo en el recitado de las entelequias,
que no eran más que utopías...
¿dónde ha quedado la memoria,
de tu noche y de aquel día?...
fue justo, cerca de algún mediodía...
la danza del Sol fue evidente,
según lo manifestado a Lucía,
no te equivoques... ni siquiera apelando a lo que se olvida...
cuando habla la Virgen,
la Virgen Madre habla todavía...
y ella sabe de los fuegos del infierno,
de los abismos abiertos,
y de los pereceres que denigran...
ora en tu hora,
antes que te alcance dicho mediodía,
es poco lo que falta,
para que comprendas,
la significancia de la gracia... de tu vida.
OCTUBRE 14, 2015.-

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