domingo, 3 de junio de 2012

LA OTRA MEDICINA ▲ De curanderos y doctores - La Gaceta

De curanderos y doctores - La Gaceta

La medicina tradicional en la América andina

De curanderos y doctores

Las prácticas tradicionales, o ancestrales, de cuidado de la salud preventiva y curativa, han existido durante miles de años y hoy en día siguen siendo utilizadas en combinación con la medicina moderna. Se calcula que la fuente de atención primaria de salud del 80% de las personas que viven en países subdesarrollados son los sistemas ancestrales de curación, según la Organización Mundial de la Salud.
Por César Chelala
PARA LA GACETA - NUEVA YORK
En la actualidad, de los 300 millones de habitantes de los pueblos indígenas en todo el mundo, se estima que 42 millones viven en las Américas, y que a pesar de pertenecer a etnias y culturas diferentes, en general, creen que la buena salud depende del equilibrio y la armonía que el hombre mantiene con la naturaleza. Para ellos, entonces, la enfermedad surge cuando ese equilibrio se altera, y la curación se logra cuando se restablece la armonía entre las personas enfermas y su entorno.

Esta medicina añeja, en la América andina, tiene gran arraigo sobre todo en Ecuador, Bolivia y Perú. Tanto, que en el Ecuador se la incorporó a los establecimientos oficiales, como es el caso de la Clínica Jambi Huasi (Casa de la salud, en quechua), en el cantón Otavalo, a 110 kilómetros al norte de Quito. La Clínica ofrece una mezcla de medicina moderna, a cargo de un médico (yachac), con medicina tradicional, a cargo de una comadrona (mamahua) y un quiropráctico (jacudor), con el objeto de revitalizar y validar el papel de los curanderos, también considerados consejeros de la comunidad, quienes siguen tratando a los enfermos con hierbas y rituales originados en la época preincaica.

Al respecto, la doctora Myriam Conejo, coordinadora de Jambi Huasi y premiada en 2006 por Naciones Unidas, dice: "Es importante que tanto los médicos tradicionales como los modernos tomen conciencia de las posibilidades de cada tipo de medicina. Consideramos al paciente no sólo como individuo sino como un proceso biológico, psicológico y social en relación con su familia y el entorno social".

Lo natural y la superstición
"El núcleo de la medicina tradicional es el respeto a la Pachamama o Madre Tierra así como a todas las entidades vivientes", según Luis Guambaña, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y curandero de la ciudad de Cuenca. Esto implica una visión particular del mundo (cosmovisión), que abarca a la humanidad y su papel en el universo. Se manifiesta no sólo en las prácticas médicas, sino también en el uso de fertilizantes orgánicos, y el respeto por las montañas, ríos y fuentes naturales de agua.

Los procedimientos de diagnóstico, en los países andinos, tienen similitudes con los usados por la medicina milenaria de varias regiones del Asia oriental, cosa que no deja de llamar la atención; y la terapéutica, incorpora el uso de hierbas silvestres, cuises (conejillos de Indias), amuletos y conjuros para eliminar la enfermedad y limpiar el cuerpo. Agua de manzanilla, cáscaras de plátano, canela, chocolate, té de coca, huevo y sopa de cebolla, pueden ser parte del tratamiento de la diarrea, según sea la causa que pudo haberla originado y que es determinada por el curandero.

Parir de pie
Un caso singular de las costumbres andinas es el parto. Las mujeres indígenas peruanas prefieren ser atendidas por parteras que siguen la modalidad tradicional del parto (en general, casi el 50 % de los partos se realizan en el hogar), sea en posición vertical, sea de rodillas, pujando hacia abajo. En la cultura andina, la posición vertical tiene un valor simbólico importante: se cree que durante el parto las mujeres deben empujar hacia abajo, hacia la Madre Tierra (Pachamama), que protege tanto a la madre como a su hijo. Esta tradición viene desde la época preincaica, tal como se pudo constatar en los grabados, encontrados por arqueólogos, en vasijas de cerámica.

Los curanderos del Titicaca
La desconfianza entre las comunidades autóctonas a la ciencia médica también está presente en Bolivia, en donde actualmente se están realizando esfuerzos para integrar las prácticas de la medicina moderna a las de los curanderos o Kallawayas. Estos, que residen al noreste del lago Titicaca, comparten la misma visión del mundo que tienen los curanderos de Ecuador y Perú: los seres humanos deben venerar a la Madre Tierra y vivir en armonía con su entorno. Para ellos existe una relación íntima entre el cuerpo y la tierra, y la enfermedad surge como un desequilibrio entre ambos. En ese contexto, el papel de los curanderos es poner de manifiesto este conflicto y su reparación a través de un ritual específico.

La integración de estas medicinas alternativas, de larga tradición andina, a la medicina científica moderna, está siendo sometida a rigurosos estudios para evaluar la eficacia de su utilización en conjunto. A priori, los primeros resultados son bastante auspiciosos al respecto.

Además, como reflexión final, un dato curioso: algunas de las técnicas utilizadas en la medicina tradicional de los Andes se usan en los balnearios de moda de Europa y los Estados Unidos, y forman parte de la práctica terapéutica de la medicina alternativa holística, como la aromaterapia, la lodoterapia (fangoterapia), y el uso de extractos de flores y cristales para ayudar a restaurar el equilibrio natural del paciente, base de su salud.

© LA GACETA




PERFIL

César Chelala nació en Tucumán y se recibió de médico en la UNT. Se doctoró en Química biológica en la UBA y trabajó con el Premio Nobel Luis Federico Leloir. Fue jefe de misiones de la ONU en 45 países. Es colaborador de The New York Times y The Washington Post, entre otros 80 medios.

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Los temas controvertidos de la medicina

Alberto Agrest abordó en su último libro la relación entre medicina y calidad de vida, la falta de ética en las relaciones médico/paciente, los dilemas de la bioética y las falencias de las publicaciones científicas. También hace propuestas concretas para corregir los vicios instaurados por la medicina moderna.

En busca de la sensatez en medicina (editorial Libros del Zorzal) es un libro escrito por Alberto Agrest, nacido en Buenos Aires en 1923 y fallecido en febrero de este año. El autor se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires y completó su formación en centros de excelencia de Michigan y París.

Posteriormente recibió numerosas distinciones a nivel nacional e internacional, y fue designado miembro de número de la Academia Nacional de Medicina. Durante su larga trayectoria médica desarrolló una intensa actividad asistencial, de investigación y de docencia, demostrando siempre un alto nivel ético y una gran calidad profesional. Todo esto le otorga plena autoridad para plantear sus dudas y propuestas relacionadas con la medicina, que ejerció aproximadamente durante 65 años.

"¿Qué es la sensatez? Podríamos definirla como una sabiduría práctica: hacer bien lo que hay que hacer, y no hacer -ni bien ni mal- lo que no hay que hacer. Hasta hace apenas décadas, las insensateces eran resultado de la ignorancia y de las creencias; en los últimos tiempos, el conocimiento científico ha ido reduciendo las insensateces de la ignorancia, y sin embargo no ha sido tan exitoso en reducir las de las creencias", escribe Agrest.

Las 170 paginas del libro, subdividido en 16 capítulos, tratan diversos y controvertidos temas: medicina y calidad de vida, la falta de ética en las relaciones médico paciente, dilemas de la bioética, las falencias de las publicaciones científicas, los caminos del médico joven, etc. El autor también hace una descripción de la evolución de la medicina asistencial en los últimos 50 años. Critica, esencialmente, los intereses creados de la sociedad de consumo, los intereses económicos de la prepagas médicas, el auge del tecnicismo médico usado frecuentemente para incrementar costos.

En la parte final del libro, Agrest hace propuestas concretas para corregir, en parte, los vicios instaurados de la medicina moderna, fallas que lamentablemente en la actualidad no son percibidas como realidades éticamente discutibles.

Se trata, en definitiva, de un texto valioso, dirigido especialmente a los médicos dedicados a la medicina asistencial; un libro necesario para enriquecer el conocimiento profesional en forma integral.

© LA GACETA Alfredo Coviello - Investigador principal del Conicet, miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina. http://www.lagaceta.com.ar/nota/493827/LA-GACETA-Literaria/Los-temas-controvertidos-de-la-medicina.html


[3]

Una biografía del emperador de todos los males

El autor de El emperador de todos los males, libro que mereció el Premio Pulitzer el año pasado, es Siddartha Mukherjee, un joven oncólogo nacido en la India, radicado y especializado en EEUU, dotado de inteligencia brillante, excelente formación académica y exquisita sensibilidad.
El tema central de El emperador de todos los males (editorial Taurus) es el cáncer, al que su autor define claramente y aborda en sus diversas facetas, como la historia de su conocimiento desde 500 años a.C., hasta el presente, privilegiando los avances logrados después de la Segunda Guerra. Su heterogeneidad y severidad según el órgano que afecta. La identificación de algunos agentes cancerígenos. Los centros líderes en investigaciones existentes en el mundo. Los enfoques con que los investigadores buscan develar su esencia, últimamente orientados a la genética y la biología molecular. Las diversas terapéuticas usadas a lo largo de la historia con relativos éxitos parciales, debido a su naturaleza heterogénea y a la diversidad en sus formas de presentación, que han impedido descubrir un agente causal único que posibilite con una sola fórmula terapéutica curar sus distintas variantes. Todos aspectos descriptos en forma detallada, precisa y amena, igual que los lugares destacados que aportaron significativos avances en su conocimiento o el de las personalidades de sus notables autores.

Además de la rica información sobre el motivo principal de la obra, su amplia cultura nos hace conocer con similar profundidad y detalle los comportamientos de actores con diferentes vínculos con el tema. Describe la gran apertura mental de muchos científicos que, superando barreras impuestas por intereses sectoriales, la geografía o los antagónicos regímenes gobernantes, intercambian conocimientos y experiencias procurando encontrar el arma que permita vencer al enemigo común.

La solidaridad y el compromiso de personas e instituciones norteamericanas que apoyan moral y materialmente a los cancerólogos, a la vez que ejerciendo sus condiciones de ciudadanos entrevistan, presionan y convencen a gobernantes para que dicten normas que favorezcan esas actividades. También nos hace conocer las fuertes inversiones con las que personas e instituciones contribuyen con las investigaciones que, afanosamente, buscan solucionar los graves problemas creados por el cáncer. Su exquisita sensibilidad se revela en los crudos relatos de casos que lo impactaron, lo conmovieron y lo marcaron a fuego. A partir de esta obra, la ciencia y la literatura pueden esperar de él valiosos aportes.

© LA GACETA Adolfo Poliche - Médico cirujano, miembro correspondiente de la Academia Nacional de Medicina. http://www.lagaceta.com.ar/nota/493826/LA-GACETA-Literaria/Una-biografia-del-emperador-de-todos-los-males.html


el dispensador dice: 
andando por la vida,
abriendo huella y huyendo sombras,
de pronto sientes que la "idea" se enferma,
duelen los huesos, se cansan las piernas,
se fatiga el alma, el espíritu se tensa,
puede que duela la cabeza,
puede que te invada la pereza,
desconoces la trenza,
pero hasta duele lo que se piensa...


cuando el cuerpo pesa,
cuando el alma se hace densa,
se atrapa la idea y se esmerila la paciencia,
se enredan los intestinos,
el estómago se quiebra,
el cuerpo demanda cura,
ya la urgencia no apura,
la prioridad se retrasa,
lo que afecta desciende la estatura,
el aura se esfuma, se diluye entre la bruma,
pero nadie sabe que lo que es el "efecto de cuna",
los genes hacen Luna,
tanto como el Sol es regente,
guías en los cielos calientes,
que desconocen en los tiempos de estas gentes...


hubo una medicina de piedra,
escucharla llevaba senda,
los antiguos sabían de la tierra,
de sus cursos y sus fuentes,
existe una naturaleza vehemente,
donde la idea es prevalente,
se cocina lo que se siente,
y el aura se entrelaza,
cuando duele el alma,
también duele la casa,
porque el dolor es madeja,
y la enfermedad arrasa,
si no liberas la idea,
si no eres luz de tu propia tea,
se apagará el destino,
de cualquier mortal se cortará la huella...


existe una medicina como ciencia,
hay una mayor como filosofía,
así como existe una "lógica de los días",
existe un Sol regente de mentes,
donde las auras son latentes,
de espíritus y almas vigentes,
entre los tiempos respirables,
hay un más allá deseable,
donde moran visiones de distintas lentes,
no tienen ojos dichas gentes,
flotan en días claros,
no hay ángeles raros,
en los cielos desvelados,
revelaciones de lejanos pasados,
eligen espíritus destacados,
devinientes de distantes planos...


debes saber entonces,
que hay una medicina del llano,
pero hay una distinta de la altura,
aunque parezca locura,
o cuestión de anciano demente,
hay que acercar las mentes,
para concertar las curas,
cuando la palabra es verbo,
cuando la intención es fuente,
regresas a la senda,
adorando a quien te atiende,
te escucha o te reprende,
de la medicina se aprende,
a transitar la vida tal como se enciende.
Junio 03, 2012.-



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