domingo, 10 de junio de 2012

ARTE FUGITIVO ► El hijo veraneante de Silos | Cultura | EL PAÍS ▲

El hijo veraneante de Silos | Cultura | EL PAÍS

El hijo veraneante de Silos

"Se notaba que había una lucha entre el jardín y las galerías del claustro y que cada uno de los elementos había intentado apoderarse del otro"


El Claustro / Peridis (EL PAÍS)


El profesor Gerardo Boto no daba crédito a lo que veía en aquella revista francesa. Camufladas entre los pinos de una verde colina del Ampurdán, pasaban ricamente la tarde, posando para un fotógrafo, las arquerías de un claustro románico que llevaban más de medio siglo de vacaciones en aquel lugar paradisíaco.

“¡Válgame Dios!”, se dijo el estudioso cuando se dio cuenta de que una docena de capiteles estaban a punto de darse un chapuzón en la piscinita situada a los pies del basamento del monumento. “¿Cómo ha podido llegar hasta aquí un hijo del claustro de Silos sin que nadie supiera de su existencia, ni siquiera su padre?”.
Esa misma pregunta me hice yo el viernes 8 de junio cuando conseguí llegar con un nutrido grupo de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión hasta el escondite del monumento.

Viendo aquellas arquerías exclaustradas, incompletas y abiertas al paisaje circundante, no pude por menos de recordarme de mi estancia en el monasterio de Silos pocos días después del atentado de las Torres Gemelas.

Mientras el mundo parecía venirse abajo arrastrado por las torres en su caída, tuve la fortuna de pasearme al ritmo de sus maravillosas arquerías, bajo la protección de sus artesonados y la suerte de poder estar durante un buen rato, a solas, contemplando el jardín monástico en donde los índices de los cipreses nos apuntan hacia el cielo mientras el sol, sin hacer alarde de su presencia y sin que apenas se note su discurrir, pasa revista a las columnas y los capiteles repartiendo luces, penumbras y sombras a los laterales del claustro según convenga a cada una de las estaciones del año.

En aquellos momentos de incertidumbre e inseguridad el claustro silense era un microcosmos donde se podía gozar del silencio y de la intimidad; un ámbito para la introspección y la meditación y un lugar adecuado para encontrar la paz y la armonía interior.

La primera impresión que tuve en Palamós fue muy distinta de la habida en Silos, porque aquello que tenía delante de mis ojos entre los pinos de la pradera no era un claustro románico sino un decorado romántico formado por las arquerías de un más que probable claustro románico llegado de no se sabe donde para servir de telón de fondo a una piscina doméstica de una finca maravillosa. Expatriado de su tierra, privado de su historia, despojado de sus cubiertas y muros de acompañamiento, desprovisto de su función espiritual y apaciguadora del espíritu, con los pinos paseándose a sus anchas a ambos lados del jardín, el claustro era mucho más un ornamento que un monumento porque había quedado reducido a una escenografía transparente incapaz de proporcionar el juego infinito de luces y sombras que proporcionan el interior y exterior de todo claustro verdadero.

Se notaba que había una lucha entre el jardín y las galerías del claustro y que cada uno de los elementos había intentado apoderarse del otro. A pesar de que las columnas habían estirado todo lo que podían y los arcos estaban muy crecidos para lo que es habitual entre los de su especie, los pinos habían medrado de tal forma que habían conseguido, no solo sobrepasar muchas veces la altura de los arquitos, sino que los troncos lucieran sus hábitos de corteza en el trasfondo de las arquerías.


¿Qué puede esperar de la vida y a qué tiene derecho, a partir de ahora, el hijo veraneante del Claustro de Silos?

Creo que es muy sencillo: saber quién es, de dónde viene, y adónde va.

Esto es darse a conocer a fondo y sin limitaciones y cortapisas, que se investigue su procedencia y las vicisitudes de su traslado y gozar en paz y tranquilidad, en las mejores condiciones de protección y conservación, del privilegiado lugar que ocupa en armonía con los pinos que le acompañan. Eso sí, alejado lo más posible de la piscina que baña sus pies.


Primera visita al claustro de Palamós

Expertos en románico y periodistas acceden a la finca donde se encuentra la obra

Los técnicos de la Generalitat piden más tiempo para emitir un dictamen


El profesor de la Universidad de Girona Gerardo Boto, ayer en la finca Mas del Vent, ante el claustro de estilo románico / Marcel.li Sáenz

 
“Es una obra original y de máxima importancia”. Para José Maria Pérez, Peridis,gran conocedor y divulgador del románico castellano, presidente de la fundación Santa María la Real, no hay duda: “El claustro de Palamós es románico y procede de Castilla, de algún lugar de Segovia o de Burgos. Se elaboró muy cerca de la cantera, por lo que esa es otra pista para buscar el lugar de origen de este claustro monumental, con algunos sillares casi ciclópeos, de proporciones mucho más grandes de lo que estoy acostumbrado a ver. El estado de conservación es bueno, pese a que la erosión y la humedad lo han dañado. La piscina le está haciendo mucho daño”.

Fue el diagnóstico de este dibujante y arquitecto durante la privilegiada visita realizada ayer por la mañana, junto a unos 60 periodistas. “Eso sí, tiene elementos más modernos que se reintegraron para darle forma y poderlo vender mejor”, remachó mientras terminaba uno de esos garabatos en los que, de forma esquemática y clara, recoge las formas de los edificios, casi siempre románicos, que se le ponen a tiro.

La clave está en los capiteles

No parece haber duda de que en el conjunto de estilo románico que aguardaba olvidado en la finca de Palamós Mas del Vent no todo es auténtico... ni tampoco falso. Las columnas lucen un aspecto más moderno, por esa razón lo más interesante saldrá del estudio de los adornos con motivos florales o fantásticos de los capiteles.

Más cauto se mostró el profesor de la Universidad de Girona, Gerardo Boto. El experto dio a conocer la existencia de este claustro desconocido para la comunidad científica y para la mayoría de los mortales. Es el mismo que le quita el sueño en los últimos tiempos y que, por fin, después de varios años de vanos intentos, pudo verlo sin fotografías de por medio.

Tras su primer contacto, no dudó en calificar el momento de “muy emotivo”. “Es como si estuviésemos viendo al hijo mayor del monasterio de Silos”, en referencia al monasterio con el que ha buscado paralelismos para este claustro. Tras lo cual, aseguró: “Mi impresión es positiva; el análisis visual puede ser concluyente, aunque quizá haría falta otro de las piedras”.

Sin embargo, la decisión última la dejó en manos de los técnicos de la Generalitat, un arquitecto y dos arqueólogos de la dirección general de Patrimonio Cultural. Inspeccionaron el jueves la obra para emitir un veredicto, en una fecha no precisada por la Generalitat. Los técnicos piden tiempo para realizar incluso un análisis de la piedra. Tras su visita solo ha trascendido que han asegurado que “ni es cartón piedra ni es de los años cincuenta”.

Boto paseó por la estructura, como queriendo retener todos los detalles. Para el investigador, son importantes la talla de la cuarentena de capiteles, la tipología, la morfología de las piedras, el tipo de las imágenes y, sobre todo, el emblema heráldico: el castillo del rey Alfonso VIII, escasamente representado. Son elementos definitorios que dan la clave para asegurar que la estructura es auténtica e incluso aventurar dos posibles orígenes, que, por ahora, Boto prefiere no desvelar.



marcel.li sáenz

El profesor sí destacó la protección llevada a cabo por los propietarios actuales, entre los que destacó el tejadillo de hierro corten que cubre la estructura en su parte superior y que impide que la humedad, en forma de agua o hielo, entre por la parte superior y destruya la piedra. También la labor realizada por la familia de Juan Manuel Ortiz, hijo del restaurador que dirigió los trabajos de montaje de esta estructura en un solar de Madrid a partir de 1931, tal y como publicó ayer EL PAÍS.

Peridis y Boto fueron de los pocos privilegiados que ayer pudieron ver, por primera vez el claustro, entre las 11.30 y las 13.00. La apertura se produjo tras el interés provocado por la publicación el pasado martes de la noticia en este diario. Una noticia que ha llevado a darle la vuelta a la situación en apenas unos días: de ser una construcción desconocida y prohibida, ha pasado a aparecer en medios de comunicación nacionales e incluso internacionales. Entre los cerca de sesenta periodistas que ayer esperaban turno para poder visitarlo en Mas del Vent, en la zona de La Fosca, se contaban algunos de distintos puntos de Europa.

Auténtico o no, el claustro es una imponente obra que sobrecoge realmente. Entre olivos, algarrobos y pinos, la estructura de arcos y piedra aparece tras andar una empinada cuesta en lo más alto de un montículo desde el que se ve el mar Mediterráneo. Parece que haya estado toda la vida allí. Dos de los lados están prácticamente intactos. En un tercero se mantiene en pie el arranque del arco central, mientras que el resto de capiteles reposan directamente sobre el basamento original. Allí se respira tranquilidad y una cierta religiosidad, aunque esta estructura esté obviamente desacralizada desde hace décadas.



marcel.li sáenz

Junto al claustro hay una gran masa de pinos que dificulta ver los cultivos ecológicos que han dado fama, ahora en un segundo plano, a esta enorme finca de 22 hectáreas, que gestiona la empresa Explotaciones Agrícolas y Forestales Brugarol, SA., una sociedad anónima de veinte socios entre los que está el dueño del claustro Kurt Engelhorn, quien, por cierto, vende sus exquisitos productos ecológicos con una etiqueta en la que aparecen dibujados los arcos del claustro.

Durante la visita se le echó de menos. En su ausencia, Josep Comas, abogado y presidente del consejo de administración de la empresa Explotaciones Agrícolas y portavoz de la propiedad, aseguró “no entender el interés suscitado y el revuelo que se ha producido por un claustro conocido por todos. La familia solo ha querido discreción y privacidad”. Cuando se le recordó que el profesor Boto llevaba dos años intentando entrar, reiteró que por parte de los dueños “nunca ha habido ningún impedimento y estas visitas así lo demuestran. La familia no está preocupa por la autenticidad o no”.

También aseguró no tener constancia de la solicitud por parte de la Generalitat para acceder hace tiempo. En cualquier caso, afirmó, aceptarán el dictamen y la posible catalogación como Bien de Interés Cultural por parte de la Generalitat. “Si hay que abrirlo al público, se hará”.

Comas desveló que la empresa conserva el contrato de compraventa del monumento a un particular de Madrid en julio de 1958 en el que consta que se compró por un millón de pesetas. Un precio bastante bajo si se tiene en cuenta que fue puesto a la venta en 1936 por cinco millones que bajaron a 3,5 después de la guerra, en 1939.

Cuando Comas aseguró que era conocido “por todos”, debía de referirse a los asistentes a celebraciones y fiestas dadas por los propietarios en los “que se servían caterings de Ferran Adrià y Joan Roca”, según relató. Pero no a los habitantes de Palamós, ya que casi nadie, aparentemente, en esta localidad veraniega de la Costa Brava, sabía de la presencia de esta cada vez más probable joya románica en su municipio


marcel.li sáenz

Ni siquiera Magali, que trabaja en la gasolinera situada junto a una de las entradas de la finca. “Si es para dar más vida a Palamós es bueno, pero no tenía ni idea, y eso que por aquí pasa mucha gente”. Lo mismo aseguró Joan, dueño de la licorería Morera. “No sabía nada hasta anteayer, y eso que me hubiera gustado”, explicaba este historiador que lleva el negocio familiar. “Cuando hice la carrera todos los trabajos estaban relacionados con cosas de la historia y el patrimonio. Me hubiera gustado”, y puntualiza: “Si es de fuera y no se compró legalmente habría que devolverlo”. Sí lo conocía José, un joven que afirma haberse colado en la finca, “cuando era más pequeño” para coger espárragos. “Pero nunca le di importancia a estas piedras”.

La noticia ha causado enorme expectación estos días. “Se venden más periódicos y salimos en las teles casi a diario, dicen Ramón y Carlos, padre e hijo que regentan un quiosco en el paseo de la localidad que lentamente y mientras se acerca el verano empieza a llenarse de turistas. Ramón también dirige una peluquería de caballeros. “Es sorprendente pero nadie sabía nada hasta esta semana, pero ahora el tema de conversación siempre es el mismo: el claustro. Al final va a ser más famoso que nuestras gambas. Bueno, espero que no”, dice riéndose. Todos coinciden en que habría que abrirlo al público y así poderlo visitar.
Primera visita al claustro de Palamós | Cultura | EL PAÍS


Una mañana en el claustro de Palamós

Los medios de comunicación acceden a la finca para ver la pieza arquitectónica

La Generalitat asegura que no se trata de una imitación ni una pieza de construcción reciente

Peridis: "Es una obra original y de máxima importancia"

El profesor Gerardo Boto: "Ha sido como recuperar a un hijo perdido"

FOTO: Marce·lí Sàenz / VÍDEO: Atlas


"Es una obra original y de máxima importancia", asegura José Maria Pérez, Peridis, presidente de la Fundación Santa María la Real sobre el claustro de estilo románico de Palamós. Peridis ha podido verlo esta mañana, un día después de que tres técnicos de la Generalitat de Catalunya accedieran a la finca donde se encuentra la pieza arquitectónica y la Administración concluyera que no se trata de una imitación. Alrededor de unos 60 periodistas, entre medios gráficos, cámaras de televisión y prensa escrita también entraron a Mas del Vent. Con ellos, el profesor de la Universidad de Girona Gerardo Boto, que dio a conocer la existencia el claustro durante las jornadas Arte fugitivo celebradas en Barcelona, mostró su cautela a la espera del veredicto del arquitecto y los dos arqueólogos enviados por la dirección general de Patrimoni Cultural de la Generalitat, que darán a conocer las próximas semanas.

El profesor Boto ha asegurado que al ver la pieza arquitectónica ha sentido "la misma sensación que al recuperar un hijo de Silos". El profesor llevaba dos años intentando acceder a la finca Mas del Vent, en Palamós, sin resultado alguno. Peridis sorprendido decía hace unos días en este periódico que el redescubrimiento es “una sorpresa que habrá que ver y estudiar”. “Ahora mismo hay 100 investigadores que trabajan para el volumen de Cataluña de nuestra enciclopedia sobre el Románico, entre ellos el propio Boto”, aseguraba el historiador, dibujante y arquitecto.

El claustro es una impresionante construcción envuelta en pinos. En uno de sus laterales hay una piscina. Los pilares son de proporciones enormes y el estado de conservación en apariencia es perfecto, pese a los problemas de erosión por su exposición al viento. El claustro consta de un tejadillo para protegerlo de la lluvia.
El abogado de la empresa Explotaciones Agrícolas y Forestales Brugarol S. A., portavoz de los dueños de la finca de Palamós, ha asegurado durante la visita de los medios de comunicación no entender "el interés suscitado por un claustro conocido por todos".  Cuando se le ha recordado que el investigador Boto llevaba dos años intentando entrar, el abogado ha reiterado que por parte de los dueños "nunca ha habido ningún impedimento y estas visitas así lo demuestran".

Tanto acceso total es nuevo. Si no, pregunten a Albert Piqué, técnico de una consultoría que controlaba los cultivos ecológicos, entre 2004 y 2008, plantados junto al claustro. “Iba una vez por semana para ver cómo iban los cultivos. Tenía instrucciones de los responsables de  de no tomar imágenes del claustro. No debían de querer problemas, aunque podía ser un simple tema de discreción”, asegura Piqué.
 Una mañana en el claustro de Palamós | Cultura | EL PAÍS



el dispensador dice:
existe un arte visible,
existe un arte explícito,
existe otro arte, mensajero,
pero existe un arte huidizo,
fugitivo y escurridizo...


se envuelve prontamente entre olvidos,
entre destinos perdidos,
recuerdos deprimidos por el tener que haberse ido,
abandonado espacios elegidos,
para conducir la mente por laberintos,
de formas, geometrías y otros ritmos,
donde ciertos espíritus se encuentran a sí mismos,
elevándose hasta percibirse distintos...


nadie recuerda haberlo visto,
si los fantasmas que lo visitaban se han extinguido,
cansados de no hallar almas,
para atormentar con sus sonidos,
todo indica que se han perdido,
entre los recuerdos y sus olvidos...


de pronto alguien encuentra el tesoro extraviado,
descubren monumentos que aún no han hablado,
se escuchan palabras que suenan confusas,
las piedras hacen referencia a lejanas musas,
las gentes andaban ligeras de blusas,
los calores aprietan y más que ello, acusan...


ahora los silencios se han destapado,
aparecen figuras que se habían borrado,
algunos dirán que de sus sueños han despertado,
otros se dirán testigos de un fracaso,
sea como sea ya viene el ocaso,
mañana llegará con estrépito ataviado,
unos saldrán de sus sueños apurados,
otros se ocuparán para verse disfrazados,
mientras tanto el arte esquivo se habrá fugado,
diciendo que de tanto estar, 
nadie en él ha reparado...


y sucederá otra vez, más adelante,
cuando te acostumbras al sonido,
las campanas repican sin despertarte.
Junio 10/11, 2012.-

No hay comentarios: