jueves, 30 de diciembre de 2010

GRACIAS... por las tuyas recibidas

EVANGELIO
Lc 2, 22. 36-40
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.


Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Estaba también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.


el dispensador dice:
los cielos se abren,
las gracias pedidas, bajan,
se diseminan alcanzando las auras,
se posan en las vidas elegidas,
muchas otras gracias no pedidas,
esperan ser también agradecidas,
¿qué ocurre cuando lo olvidas?,
seguramente no has entendido,
que en el suelo extendido,
habrá huellas sin sombras,
cuando se trata de apuros,
cuando ocurren olvidos,
de momentos no atendidos,
de circunstancias perdidas,
entre las noches y sus días,
gracias quedan flotando,
sin siquiera verse agradecidas,
por la madre concedidas,
ya que bajan de su manto,
buscando unir cielos y cantos,
palabras que van por llantos,
cuando no asumes las luces,
de las eternas concesiones,
vacíos los corazones,
que imponen sus razones,
a los otros los humildes,
de espíritus estirpes,
que buscan sentimientos,
en cenotes de oscuros pasados,
aquello no construido,
se escapa de los legados,
si los ancestros no atienden,
si a sus templos no te llevan,
si no subes las escalas,
si no encuentras escaleras,
si no sientes tus pies sobre las piedras,
si no hueles tu sangre en la escena,
seguramente habrás omitido,
ser luz de tus estrellas,
y si ello ha sucedido,
en noches sin abrigos,
los desiertos han consumido,
las esperanzas mentidas,
palabras que dejan heridas,
plenas de desconciertos,
el alma que no se encuentra,
es como si hubiese muerto,
quien reniega de sus sueños,
quien pretende andar suelto,
de las ataduras de lo eterno,
termina desorientado,
deambulando en mares muertos,
donde no sobran las sales,
se abandonan los recuerdos,
creyendo que alejado en el tiempo,
se evaporan por los vientos,
pero nada es más incierto,
que el propio desconcierto,
si te faltan las notas,
si no encuentras tus armonías,
mucho menos hallarás tus días,
por los destinos provistos,
aquello que no se ha visto,
puede ser fuente de heridas...

las gracias recibidas,
bendiciones en las vidas,
van curando sentimientos,
sensaciones y tormentos,
pero las puertas que se abren,
ventanas de aquellas tardes,
merecen ver tus rodillas,
sobre los suelos sin sillas,
porque la tierra contiene,
la vibración que sostiene,
al aura y su energía,
aquello que no refleja,
aquello que no destella,
aquello que no reluce,
aquello que no es genuino,
aquello que se disimula,
como sonrisa de mula,
regresará a su origen,
y aquello despreciado,
sea gracia, sea pecado,
se verá desdibujado,
como si no hubiese existido,
y aquello que se ha perdido,
no regresa a la mañana,
quién se burla del destino,
perece entre desatinos,
aquello que fue escrito,
aquello que fue pensado,
por ahí andará grabado,
entre brisas y distancias,
todo aquello que tu eres,
forma parte de ese "algo",
no se puede huir de sí mismo,
tampoco trampear al amigo,
amores sin abrigos,
son como noches sin trinos,
ecos diluidos entre apagados sonidos,
los altares que son mentidos,
no merecen ser santuarios,
lo que regresa a la madre,
sin siquiera ser visto,
sin haberse visto atendido,
exigirá nueva presencia,
cuando amanezca el olvido...



la luz no debe negarse,
ni los dones olvidarse,
si no cultivas tus talentos,
gracias de los antes del tiempo,
no te orientará el Sol,
no lo hará la Luna,
habrás nacido sin esperanza,
entre las entelequias del tiempo,
aquel que no sabe de sueños,
sus signos y señales,
sus desfiladeros y canales,
sus fuentes y percales,
menos entenderá la propia vida,
cuando salga de los pañales,
y nacer sin tiempo,
alumbrarse sin respiro,
es semejante a volver,
pretendiendo el olvido,
que justifica al destino,
que no habiendo hallado cuna,
se ahoga en el propio vino,
cuando los portales se cierran,
rechinarán los dientes,
de los temores fundados,
aquello que fue atropellado,
de otros esfuerzos quitado,
de buenas voluntades robado,
vendrá a ser reclamado,
por la propia madre que te ha engendrado,
que no será quién tu crees,
sino la superior de las nievas,
la misma que está en la cima,
de su manto y de las rimas,
lo que sale de sus manos,
son bendiciones eternas,
las luces recibidas,
entre oraciones y súplicas,
merecen ser atendidas,
e inmediatamente agradecidas,
cada cual conoce su sacrificio,
sin mostrarse soberbio,
aquello que se lleva en el alma,
anidará con paz en su calma,
que no son la misma cosa,
si lo que olvidas es una rosa,
menos sabrás de espinas,
pero si lo que olvidas es fuente,
no entenderás de beber el sentido...

el dispensador: camino de Navidad y caravana de Reyes, los sentidos no son los que se pretenden, hay que buscar en otros evangelios aquello que fue perdido por intenciones que fabrican olvidos, el Jesús reconocido no fue aquel por el verbo sembrado... todo lo que fue ocultado, bajo segundas intenciones, traicionando los destinos y sometiendo corazones, está por ser conocido más allá de las ventanas de lo divino, aquello que está bajo la almohada debe ver la luz de las esencias de los sentidos...
DEDICADO A: los que esperan expectantes la luz del sexto SOL, 4-ESPÍRITU su signo... ¿falta aún su señal?... en el atardecer de ciertos tiempos, cuando el-k- quinto SOL se está extinguiendo, uno nuevo está naciendo junto con una nueva estirpe, aquello que no fue escrito, aquello que no fue pronunciado, que no encontró música de coros, está siendo pensado y para otros será divino legado, revelador de esencia de piedras, estelas y las esferas que aún no han sonado. Diciembre 30, 2010.-

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