lunes, 13 de septiembre de 2010

CUERDA HACIA EL MILAGRO


el dispensador dice: el allá tiene acceso al acá, sin embargo el acá sólo puede soñar el allá... planos distintos, dimensiones diferentes, vibraciones distantes, allá se piensa, acá se respira, allá se crea, aquí se revela. Los tiempos respirables desvelan la ilusión de ser cuerpo para luego retornar al alma... Entre aquel allá (praderas de espíritus) y este acá (densidades compuestas) existen puentes, vínculos que se manifiestan de distintas maneras. Ninguno de ellos puede anidar en la razón, porque ésta es contraria al espíritu y su verbo. Así como la vida aquí sostiene un cordón umbical invisible por cada individuo respirando, cordones que se retraerán en la partida hacia las intangibilidades, esos mismos cordones funcionan como cuerdas de energías por donde fluyen comunicaciones en forma de sueños, gracias, dones, iluminaciones circunstanciales, sendas allanadas, fuentes descubiertas, instantes de plenitud que se dan una vez, quizás dos, pero son esencialmente irrepetibles, allí el éxtasis es una fulguración de eternidad que se revela sin tiempo. De allí que uno pueda sentir y expresar que el tiempo se esfumó en un valle de felicidad. Dichas cuerdas que conectan los planos permiten también la concreción de milagros y la funcionalidad de los llamados misterios, inexplicables desde la limitada capacidad humana... Un puente cierto, genuino, es la oración ya que ella funciona a modo de peldaños que conducen hacia el allá, abriendo puertas a que seamos escuchados, consecuentemente atendidos. No obstante ninguna razón de aquí es consonante con las superiores, de allá, por lo tanto a veces los pedidos no se traducen en gracias y ello no significa ni desprecio ni mucho menos omisiones. Mientras el mundo gira y cada quién se ocupa de ignorar su día, suceden cosas, energías fluyen, enlazando voluntades, circunstancias, destinos, ilusiones, sueños, y situaciones. Pero la Tierra que nos contiene tiene vida propia, independiente de los seres humanos que la pisamos, ocupamos, cultivamos o dañamos. Y bajo dichas pautas, ella late con propio destino, a veces consonante, a veces disonante... y eso fue lo que ocurrió aquí en Salta el 13 de septiembre de 1692, donde el suelo se movió como no había memoria, quizás el suelo tembló para despertar a la sensibilidad de la oración, crear el sentido de conjunto en invocación... allí reside el misterio. El motivo es indescifrable. Pero el milagro se reveló el día 14 de septiembre y permanece hasta hoy... todo misterio, todo milagro, todas las energías que van y vienen, guardan leyes propias. Las gentes pasan, la Tierra permanece... El verbo se hace presente para descubrir al inocente, por ello la historia está viva y se proyecta en busca de un mañana necesario. Septiembre 14, 2010.-




MILAGRO EN SALTA
La historia comienza en el año 1592, cuando llegaron flotando al Puerto de El Callao, en Perú, dos cajones. Uno con la imagen de un Cristo y otro con la de la Virgen del Rosario, destinada al convento de Santo Domingo en Córdoba. Nunca se supo en qué embarcación vinieron desde España…

Desde Perú, hicieron su viaje a Salta a lomo de mula, donde el Cristo fue depositado en la Iglesia Matriz y olvidado por 100 años.

En 1692, más precisamente el día 13 de septiembre, la tierra tembló como nunca y reiteradas veces en Salta, estos temblores fueron también los que destruyeron la ciudad de Esteco. Cuando todo pasó, se encontró a la imagen de la Inmaculada Concepción de María (que siempre estaba ubicada en un retablo a unos 3 metros de altura), en el suelo e increíblemente, sin haber sufrido daño alguno, salvo que su corona estaba caída. Allí los testigos dijeron que la imagen estaba mirando al sagrario, como que la Madre estaba intercediendo ante el Hijo pidiendo la salvación de este pueblo, y de allí las estrofas del himno a la Virgen donde dice: “Perdona –decías- mi Dios a este Pueblo; sino la corona de Reina aquí os dejo”. También cuenta la tradición que el rostro de la imagen había perdido los colores y estaba muy pálido. Al día siguiente, 14 de septiembre, se colocó la imagen frente a la Iglesia Matriz donde según se cuenta siguieron los cambios de color en el rostro y ya algunos comenzaron a llamarla “del Milagro”.

Asimismo, se cuenta que el padre jesuita José Carrión recibió la revelación de que el Cristo crucificado que tenían sin devoción en la Iglesia Matriz, había perdonado al pueblo de Salta por súplica de la Madre de Dios del Milagro. Así fue que los padres sacaron al Cristo olvidado, de su encierro, y lo llevaron en procesión por toda la ciudad rezando para que cesaran los temblores.

Finalmente, Salta recobró la calma el día 15 de septiembre y desde ese entonces, el pueblo de Salta saca en procesión por las calles de la ciudad al Señor y la Virgen del Milagro, demostrando así devoción.

La realidad es que en Salta volvió a haber varios terremotos, algunos recordarán el de 1948, por ejemplo, que fue fuertísimo, pero la ciudad de Salta siempre salió indemne y esperemos que siga así. Más allá de eso, hoy por hoy la gente les reza y hacen promesas personales, que se cumplen indefectiblemente.

si quieres más sobre la historia, todo está aquí:
Catedral Basilica de Salta y Santuario del Señor y la Virgen del Milagro

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